Hablemos de lo inefable

Yo tendría unos catorce o quince años. Recuerdo que estábamos charlando en el salón de casa de mi tía Lourdes, probablemente después de alguna merienda de cumpleaños, tradición familiar inamovible. Fue entonces cuando mi primo Pedro, 11 años mayor que yo, soltó aquella frase: “Yo creo que podría vivir sin música. Sin ningún problema”. No […]