Romantización de la depresión, ansiedad y suicidio en la música pop actual

La romantización es la conversión de una realidad en una historia épica; esto da lugar a la idealización del hecho. La emoción (pathos) que transmite esta romantización puede fundar costumbres, modas o falsas realidades que creemos que debemos seguir. Por ejemplo: el mito del amor romántico, en el que todo vale, y nada importa más que los sentimientos que sienten los amantes, dejando de lado toda la parte racional del amor. La romantización se da tanto en situaciones negativas como en positivas.

El ejemplo más claro lo podemos ver con las series de televisión, donde encontramos a los antihéroes más idealizados por el hombre postmoderno. Antiguamente, era mucho más usual encontrar héroes buenos como el Cid Campeador, donde el honor era romantizado hasta la saciedad, y se convertía en el primer valor social y moral de la época. En la actualidad nos hemos cansado de los héroes, y vanagloriamos a los antihéroes: de esta manera Walter White, un traficante de metanfetamina, se convierte en nuestro héroe y en el mismo centro de Madrid se anuncia “Oh, blanca navidad”.

En 2017, cambiamos nuestra mentalidad hacia las drogas, dejamos de verlas únicamente como un problema. Actualmente, en el mundo audiovisual nos encontramos con otro tipo de antihéroe que está poco a poco convirtiéndose en una realidad romantizada: la depresión, ansiedad y el suicidio. Nuestros antihéroes se han convertido en personas famosas, que muestran sus enfermedades mentales al mundo con el supuesto objetivo de ser comprendidos. La iniciadora de todo este movimiento fue Billie Eilish. Desde su aparición a los 18 años todo el mundo la conoce por sus canciones intimistas, que hablan del amor tóxico, el suicidio y su admiración a la muerte. Su música muestra su infelicidad frente al mundo que le rodea, convirtiéndose en la nueva antihéroe de la romantización de la depresión y el suicidio.

Billie cambió el mundo de la música, concretamente el del pop, un género conocido principalmente por sus estribillos sencillos y pegadizos que solían tratar de temas alegres. Los artistas que vieron el cambio que supuso esta joven se unieron a la romantización de las enfermedades mentales, dando lugar a su comercialización. Cantantes que pertenecían al antiguo “pop de la felicidad” como Justin Bieber, Ed Sheeran, Shawn Mendes, Selena Gomez, Demi Lovato o Taylor Swift, entre muchos otros, deciden unirse al nuevo pop de la infelicidad.

Encontramos canciones dedicadas a la depresión como “Joder, no sé” del grupo de pop-indie español Carolina Durante, que muestra la parte visible de la ansiedad o depresión, con el ejemplo de comer compulsivamente o ser incapaz de tomar decisiones; la ansiedad social unida al amor dependiente, con  “I Don’t Care” de los famosos Ed Sheeran y Justin Bieber; el amor obsesivo con Selena Gomez  “The Heart Wants What It Wants”; o canciones que hacen apología al suicidio como “Bury a friend”, de la iniciadora del movimiento,  Billie Eillish, que sin miedo se atreve a pronunciar frases como “entierro a un amigo, quiero acabar conmigo”. Más ejemplos como: “In My Blood” de Shawn Mendes, en el que también se hace alusión al suicidio “no está en mi sangre” o a la depresión “no hay una medicina suficiente fuerte”.

Existen tres factores que pueden afectar negativamente a las personas que escuchan este tipo de música: los famosos son vistos como ídolos por los adolescentes, puesto que son los consumidores potenciales del mundo audiovisual online, y son mucho más influenciables, porque tienden a buscar ejemplos que soporten su propia identidad.  Por otra parte, la creación de esta nueva moda da lugar a la comercialización, y a que se establezca una estrategia de consumo hacia la admiración de las enfermedades mentales relacionadas con la ansiedad y depresión.

Este tipo de música ha generado, mediante sus pegadizos estribillos, un lema dedicado a los trastornos mentales: high anxiety low expectations, suicidal tendencies, cool but psycho, etc . Y todo ello se une a una esfera comercial, en la que nos encontramos camisetas que “positivizan” estos problemas de ansiedad. Por último, debemos tener en cuenta el peligro de contagio que surge cuando se exponen la depresión, ansiedad y suicidio en medios de masas. La música jamás se ha regido por normas que pongan límites a la expresión del artista. Sin embargo, las noticias siempre lo han hecho: un ejemplo claro es la libertad de expresión que existe en los informativos en cuanto al tema del suicidio, donde no se permite el lenguaje sensacionalista, las descripciones detalladas, ni la presentación del suicidio como solución a nuestros problemas. Se puede leer el manual de estilo de RTVE sobre el tratamiento del suicidio.

La música pop actual tiene que estudiar con más precisión: cómo y de qué manera deberían hablar de determinadas enfermedades para no dar lugar a modas, ídolos, comercialización o contagio de la depresión, ansiedad y suicidio, defendiendo a su vez, la belleza de este arte y la libertad de expresión.

Bibliografía

Sepúlveda, A. P. (10 de mayo, 2019). Romantizar las enfermedades mentales: la estrategia de consumo dirigida a jóvenes. vagabunda Mx.

Sanguino, J. (14 de marzo, 2020). ¿Ha pasado la cultura popular de no hablar sobre la salud mental a frivolizar sobre ella? Vanity Fair.

Suárez, C. (29 de enero, 2020). Cómo superar una depresión con Billie Eilish (y no es contradictorio). Telva.

Anónimo. (15 de septiembre, 2019). Cinco series que hablan abiertamente de los problemas de salud mental. El español.

Mouzo Quintáns, J. (9 de octubre, 2019). Hablar del suicidio no incita a esta conducta, la previene. El País.

Selena Gomez. (02/10/2017). The Heart Wants What It Wants (Lyrics + Sub Español) Video Official. YouTube.

Carolina Durante. (07/03/2019) Joder, No Sé. YouTube.

Billie Eilish. (08/02/2019)  bury a friend (Lyrics + Español) Video Official. YouTube.

Ed Sheeran & Justin Bieber. (23/05/2019) I Don’t Care (Lyrics + Español) Video Official. YouTube 

Shawn Mendes.(04/06/2018) In My Blood (Lyrics + Español) Video Official. Youtube. 

 

Ana Molina Trillo

Ana Molina Trillo

Desarrollo mi creatividad en el mundo de la Gestión Cultural. Son las ganas de aprender las que me posibilitan desarrollar mis propios proyectos, por mí misma o en equipo, dando lugar a una motivación constante que se regenera gracias a la gente que está a mi lado, nutriéndome de conocimiento y empatía.

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