Otra ronda, una oda a la vida

Crítica de nuestro colaborador Carlos Canteli.

Alerta spoilers.

Lo bueno se hace esperar y con Otra ronda (Vinterberg, 2020) no hay nada más cierto. Meses después de estrenarse en medio mundo, por fin apareció en la cartelera española. Será que no es fácil traducir el danés. Aunque se ha demorado en llegar a la cartelera, lo hace con fuerza, porque esta cinta ha recogido el premio de mejor película que otorga la Academia de Cine Europeo, amén del Óscar a la mejor película internacional.

No es la primera vez que Thomas Vinterberg dirige a este reparto (liderado por Mads Mikkelsen y con Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe como coprotagonistas), ya que en el cine de Dinamarca los actores al final son siempre los mismos (es lo que tiene ser un país pequeñín).  Así que, por fuerza, son muchas las colaboraciones que han realizado intérpretes y director, entre las que destacan Kursk (Vinterberg, 2018), La comuna (Vinterberg, 2016) o La caza (Vinterberg, 2012).

Escena de la película. Muchos vasos veo yo ahí.
Escena de la película. Another Round (2020). IMDB

Muchos vasos veo yo ahí… Sin más largas, hablemos de la película que nos ocupa. Otra ronda, cuyo título original es Druk (que significa binge drinking o atracón de alcohol) nos cuenta cómo cuatro profesores de instituto se proponen pasar todo el día con una tasa de alcohol en sangre de 0.05%. La sugerencia, que viene del profesor de psicología, tiene la intención no solo de permitirles hacer vida normal, sino de mejorarla. 

Decía Jesús: “el que peque borracho será castigado sobrio”, pero estos tipos juegan a ser más listos que él, porque si estás ebrio 24/7, nunca debe llegar el castigo. Sus peripecias darán lugar a algunas partes cómicas que, al menos yo, agradezco, porque aligeran un poco el agobio de las peores escenas, en las que se encuentran al límite de cargarse su trabajo y su vida familiar.

En cierto momento incluso aparecen unas escenas de políticos con sus copitas encima, que nada tienen que ver con la trama: simplemente te hacen reír y a la vez pensar lo ecuménico del asunto. También merece mención el tema de la incontinencia urinaria, y es que aquí se mea todo el mundo: los niños, los mayores, el perro y yo no descarto que el chico que se agobia en el examen también se mojara los pantalones de los nervios.

RT. (22 de mayo de 2015). 'The dictator is coming': Juncker trolls Hungarian PM Orban [Video]. YouTube.
RT. (22 de mayo de 2015). ‘The dictator is coming’: Juncker trolls Hungarian PM Orban [Video]. YouTube. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamado dictador y dando una bofetada a Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, conocido por su autoritarismo. Enorme.
Dejando de lado los chascarrillos, volvamos al argumento formal. Antes de seguir, quiero hacer la advertencia de que aún no he desvelado mucho más de lo que se podría desprender de un tráiler cualquiera, por lo que puede ser buen momento para que quien esté tentado de ver la película pare aquí de leer.

Me parece interesante notar que en esta historia no hay un “malo” al uso, aunque el profe de psicología podría ser el que más cumple ese papel, ya que es un encantado defensor de los beneficios del experimento y, viendo que la idea funciona, alienta a ir subiendo la dosis cada vez más.

Todo hay que decirlo, en un primer momento la cosa tira. Mark, el protagonista, logra tanto recomponer la maltrecha relación con su familia como conquistar a los alumnos desencantados con su manera de dar clase (otra cosa que en Dinamarca no será cómica pero para mí sí: la reprimenda que le echan los alumnos por enseñar mal). Como es esperable, estos supuestos beneficios acaban por desplomarse.

A diferencia de lo que uno esperaría, no se pretende dar un mensaje moralizante: esta película es casi una invitación a pimplarse y celebrar la existencia, porque esta obra es una oda a la vida. Aun cuando el profesor de gimnasia muere por culpa del alcohol, sus amigos (inicialmente titubeantes) acaban tomándose unas copas en su honor, después del funeral. Mark se anima a hacer esos pasos de jazz que llevaba años sin bailar, integrado como uno más en la fiesta que tiene lugar en el muelle. Para colmo, su mujer le escribe echándole de menos, casi parece que esas cervezas que se acaban de tomar hubieran sido mágicas. No hay mejor final (bueno sí, que no se hubiera muerto nadie).

Si acaso existe una conclusión, es que debemos seguir el principio de aurea mediocritas: bebe, pero no te la cargues. Yo no fui menos y al salir del cine me tomé un vermú, a la salud de los lectores de Homo novus.

Nota: 7.5/10

Autor: Carlos Canteli

Referencias:

Vinterberg, T. (Director). (2012). La caza. [Película]. Zentropa Productions.

Vinterberg, T. (Director). (2016). La comuna. [Película]. Zentropa Productions.

Vinterberg, T. (Director). (2018). Kursk. [Película]. Europa Corp, Belga Productions.

Vinterberg, T. (Director). (2020). Otra ronda. [Película]. Zentropa Productions.

Compartir artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Babia

Volver

Y ver el mismo paseo, la misma playa, las mismas rocas.  Ver de nuevo a las señoras nadando a braza en la playa sin olas,

Ver entrada
Cine

Donde nadan los tiburones

¿Cómo funciona un festival internacional de series? El caso de Conecta Fiction En las calles de Pamplona, entre pintxos y copas de vino, se gestan

Ver entrada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *