Moral y ética en Lolita

La confusión entre los términos «ética» y «moral» es frecuente. No es de extrañar, ya que, etimológicamente, ambas significan lo mismo: «carácter», «costumbre» («ética» tiene ese significado en griego, mientras que «moral» procede del latín). Sin embargo, el desarrollo de la ética filosófica ha introducido un matiz entre ambos términos modernos: mientras que la moral se refiere a aquellas normas y códigos de conducta de carácter social, heredados culturalmente, la ética se encarga de la reflexión que hace el individuo para enfrentarse a los dilemas morales que se le puedan plantear, de acuerdo con sus valores y creencias personales (Palacios, 2019).

Por lo tanto, existen matices entre abordar un tema desde el punto de vista moral o hacerlo desde una perspectiva ética. Estos matices pueden ser ciertamente relevantes y, en algunos casos, determinan el signo de nuestro juicio. Uno de estos casos es Lolita, la obra maestra que publicó en 1955 Vladimir Nabokov.

Author Vladimir Nabokov writing in a notebook on the bed. (Photo by Carl Mydans//Time Life Pictures/Getty Images)

Desde el primero de nuestros enfoques, Lolita es una novela absolutamente inmoral. Constituye una provocación a las convenciones y normas de la sociedad en la que fue escrita. Temas como la pedofilia o el incesto vertebran la historia del criptónimo Humbert Humbert, en una confesión escrita en primera persona que amenaza al lector puritano con el peor de los pecados (que es, por cierto, la mejor de las virtudes de los buenos escritores y lectores): la empatía.

Sin embargo, una obra de arte que se plegase servilmente a los designios de la moral imperante dejaría de ser una obra de arte para convertirse, simple y llanamente, en propaganda. Todo trabajo de un artista parte de una reflexión individual sobre el mundo, y pertenece, por lo tanto, al dominio de la ética. Y lo que es más importante: la creación artística tiene su propio contexto y sus propias normas, por lo que plantea dilemas muy particulares.

Dicho de otra forma, el deber del buen escritor no es el mismo que el deber del buen ciudadano. No pretendo dar una definición dogmática e inamovible sobre cuál es el deber del escritor, pero sí que me atreveré a decir cuál es, en mi opinión, la clave ética de la Literatura: escribir sobre la realidad desde la belleza. Y, en este sentido, Lolita es el triunfo ético de Nabokov.

Lo es, porque el escritor se atreve a hablar sobre un rincón oscuro e incómodo de la realidad, pero que es, por eso mismo, real. Y lo hace en la forma de una de las más altas cotas de belleza literaria del siglo XX.

Sin embargo, la novela contó con detractores desde el mismo momento de su concepción. El propio Nabokov relata, en un epílogo que escribió en 1956, que los cuatro editores norteamericanos a los que ofreció el manuscrito lo rechazaron bajo acusaciones de «pornográfico»; tuvo que acudir a editoriales francesas para que Lolita viese la luz, en 1955 (Nabokov, 2020, p. 383).

Portada de Lolita en la edición de Anagrama
Portada de Lolita en la edición de Anagrama

Una polémica que ha llegado a nuestros días, cuando la novela sigue siendo criticada de forma sistemática. No se le escapa a nadie que los reproches contemporáneos participan de una nota común: la de ver e interpretar la realidad desde un enfoque unidimensional y reduccionista. Como dice la intelectual estadounidense Camille Paglia, el mundo académico y artístico ha sido asaltado por sociólogos, que codifican la riqueza de nuestra realidad en el reduccionista lenguaje de la ideología, y dejan en un segundo plano el valor estético de la obra de arte (Peterson, 2017).

Quizá sea el momento en el que la pregunta ética vuelva a nosotros. Examinémonos y pensemos si nosotros, como humanistas, no estaremos en el deber ético de reconquistar las artes. En nuestras manos está construir una sociedad en la que los artistas disfruten del bien más preciado al que pueden aspirar (y del que, desgraciadamente, rara vez han disfrutado): la libertad para poder resolver correctamente el dilema ético que plantea toda creación artística honesta.

Bibliografía

PALACIOS, M. (17 de abril, 2019) Diferencia entre ética y moral. ABC Color.

PETERSON, J. (3/10/2017) Modern Times: Camille Paglia & Jordan B. Peterson, enlace.

Imagen de portada: Ilustración de Lolita, por Paula Gutiérrez, recuperado de este enlace.

Quico Enrile

Quico Enrile

La (buena) música es la forma de arte más irracional, trascendental y mística que existe. Escribir sobre la música que nos conmueve es poner ante los ojos de nuestro lector una de las partes más íntimas de nuestro ser. Y espero que esa sea la tonalidad sobre la que compongamos todos los relatos de esta sección: honestidad para hablar, desde el corazón, de lo que nos apasiona.

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