El peso de la nada

El haiku (俳句) es un tipo de poesía tradicional japonesa, una composición breve de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Una métrica tan limitada se convierte en pincel para pintar imágenes y emociones, normalmente relacionadas con la contemplación de la naturaleza y del cambio de estaciones. Es, en cierto sentido, una muestra del conservadurismo cultural japonés, pues es un arte que se lleva cultivando, inalterable, desde el s. VII (Balcells, 1999, p. 93)

Vista del monte Fuji
Vista del monte Fuji, recuperado de este enlace.

Con eso en mente, y con la actitud de un compositor frente a la partitura, Alessandro Baricco escribe Seda, una minúscula nouvelle italiana de apenas 120 páginas, escrita con una prosa casi cinematográfica. Los capítulos son escenas breves –algunos apenas son cuatro frases– que recrean un microcosmos con la delicadeza de un haiku, buscando, más que las profusas descripciones, crear impresiones, como si estuviésemos contemplando una estampa. 

Seda nos cuenta los viajes de Hervé Joncour al Japón de mediados del XIX, cuando una extraña enfermedad ataca a los gusanos de seda que compraba en el Mediterráneo. Cada año realizará el mismo viaje, atravesando toda Rusia hasta aquellas islas remotas para conseguir, de contrabando, los huevos de gusano que su pueblo necesita para mantener la producción de seda.

Portada de Seda, Alessandro Barico. recuperado de editorial Anagrama
Portada de Seda, Alessandro Barico. recuperado de editorial Anagrama

Es la historia de la seducción del Lejano Oriente, de un Japón que vive en guerra consigo mismo y con el mundo exterior, y del choque con una cultura tan radicalmente ajena a la nuestra. Y me permito hablar en primera persona porque la atracción que genera una cultura milenaria tan arraigada en sus tradiciones y, al mismo tiempo, abierta al progreso, sigue hoy entonando un canto de sirena.

¿Y en dónde queda, exactamente, ese tal Japón? 

–Siempre derecho hacia allá. Hasta el fin del mundo.

Si bien la obra es objeto de múltiples críticas, pues hay quien no ve más que un mensaje vacío y una historia insulsa, no es eso lo que nos ocupa. De hecho, es difícil hablar de este opúsculo sin destripar todo el argumento. Lo que es verdaderamente mágico de un libro así, que pasaría desapercibido ante nosotros al merodear por una librería, es la capacidad de materializar el silencio y la nada. La seda se convierte en un símbolo de ese vacío: tan suave al tacto que apenas la sientes al tocarla, tan ligera y resbaladiza que se derrama entre los dedos al intentar atraparla. Es con esa suavidad y sensualidad como se va hilando el relato de cómo un hombre despierta al mundo por la seducción del Japón más recóndito.  

Una vez había tenido entre los dedos un velo tejido con hilo de seda japonés. Era como tener entre los dedos la nada.

El gran logro de Baricco en esta obra es cómo camina en la fina línea entre prosa y poesía, con frases cortas de una fuerza estremecedora que dicen más de lo que se lee en ellas. Es un juego rítmico, un manifiesto poético que demuestra que la narrativa y el verso libre se comunican. Entre las pausas y las escuetas descripciones se teje una historia que nos habla de amor y deseo, de insatisfacción, y de lo que significa despertar de la nada al todo.

El Templo budista Daigo-ji, recuperado de este enlace.

Y es que el ritmo es muy importante en una fábula como esta. Es pausado, para nada apresurado. Se recrea en los ambientes y sensaciones, pero no necesita muchas palabras para zambullirte en estos: confía en la imaginación del lector. Los personajes dicen más cuando callan que cuando hablan, cuando miran que cuando actúan.

Es un dolor extraño. Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.

Seda es un haiku, es el silencio de las comas y los márgenes, el aspirar justo antes de cantar. Es un relato heroico de algo que no tiene nombre, ese deseo y nostalgia de algo que no conocemos. Baricco escribe Seda con la intención de confeccionar una obra delicada, a medio camino entre las pausas de la poesía y los compases mudos de una pieza musical. Es capturar el peso de la nada entre dos cubiertas de papel.

Referencias:

Balcells Doménech, José María (1996) Poesía hispánica japonesista.  Estudios humanísticos. Filología. Nº 18, pp. 93-114.

Barico, Alessandro (2008), Seda, Barcelona:Anagrama, 125 pp. 

Imágen de portada: Bordado de seda japonesa con diseño de dragones, recuperado de Pinterest.

Beatriz Díaz

Beatriz Díaz

Me encargo de la sección de literatura, porque vivo enterrada en palabras. No soy exigente con el formato, me gusta el olor del papel y llevar mil historias en apenas unas pulgadas. Si también devoras libros como si fuesen tu última comida, has encontrado tu sitio.

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