Disfraz de domingo

A veces hay días que parecen más domingo que otros.

Que por mucho que intente pensar en qué se diferencian de los demás,

no sabría explicarlo.

Supongo que son eso, diferentes.

 

Hoy es uno de esos días.

Uno en los que la cabeza te hace pensar en todo y en nada a la vez,

en por qué estoy intentando escribir algo con lo que identificarme,

algo con lo que no tener que dirigir mis palabras a nadie en concreto,

pese a estar dándole vueltas a las cosas que se quedaron en el tintero alguna vez.

 

Días en los que me siento tan apagada,

que ni siquiera un atardecer me hace impregnarme de sus colores.

Ninguna de las razones por las que intento encontrarme consigue hacerlo,

supongo que porque perdí el equilibrio hace tiempo.

 

Allí entre todas las cosas que me gustaría hacer y no puedo,

entre todo lo que quiero exteriorizar y no sé cómo,

entre las personas que quiero que se queden y que no se pierdan conmigo,

entre todo lo que me guardo por no tener razones por las que sacarlo.

 

Y es que aunque tenga nombre de sábado,

nunca ha significado que no pueda disfrazarse de domingo

 

Un poema de Elena GonBer.

Compartir artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Cine

Donde nadan los tiburones

¿Cómo funciona un festival internacional de series? El caso de Conecta Fiction En las calles de Pamplona, entre pintxos y copas de vino, se gestan

Ver entrada
Innova

Abramovic

Decía Jacques Copeaue que el artista que más sacrifica su persona es el actor. Persona que nos ofrece en sí misma su propia creación, en

Ver entrada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *