A.K.A. (Also known as)

A. K. A. o “also known as” son las siglas utilizadas en el ámbito de la música y la danza urbana para presentar a los artistas; en castellano lo podríamos traducir como: “también conocido como”. Tres palabras que, sin darnos cuenta, van a quedar grabadas en nuestras retinas tras haber disfrutado de esta obra de teatro sin igual.

A.K.A. recorre todos esos temas tabús surgidos en la adolescencia y cuya incógnita, en ocasiones, se mantiene en la edad adulta: el despertar sexual, los primeros contactos con las drogas, los conflictos con nuestro yo interno, el primer amor, el miedo a la opinión que la sociedad pueda tener sobre nosotros… A simple vista, la mayoría de las personas nos podemos sentir reflejadas en estos aspectos, pero Carlos, nuestro protagonista, va más allá. A. K. A. cuenta su historia, la historia de un niño de 15 años de origen árabe que es adoptado por dos padres españoles, una madre del norte y un padre murciano. Padres que, como muchos otros, intentan proteger a sus hijos de cualquier ápice de realidad, sin darse cuenta de que esos encubrimientos y secretos pueden poner en riesgo la estabilidad cotidiana que trataban de construir.

Fotografía de Daniel J. Meyer

Es en este instante, cuando el espectador reconoce el conflicto –un conflicto que no es solo relativo a la adolescencia, sino a toda la problemática social que a un joven adoptado y extranjero se le puede plantear– cuando quedará absorbido por el juego teatral, por el monólogo vivo y lleno de verdad, por la magia de un monopatín y una capucha ligados a una personalidad.

La obra teatral insta al planteamiento, a cuestionarnos, a la búsqueda de alternativas desde la mente confusa de Carlos, al cual, tras haber hecho lo que cualquiera hubiera hecho a su edad –ligar por el teléfono– se le viene el mundo encima. Un amasijo de secretos, de burocracia confusa, de mentes conservadoras que no ven más allá de lo que la manipulación social les muestra… Todo esto configura a Carlos, interpretado por el magnífico Lluís Febrer, que consigue transmitir de una manera sublime la energía de un adolescente durante sus diferentes momentos del día y la vida.

A lo largo de los 75 minutos que dura el espectáculo –denominación a la que recurro debido al espléndido juego de luces, sonidos, atmósferas y atrezo que nuestros sentidos de la vista y el oído podrán gozar– el público viajará por diferentes situaciones tanto físicas como emocionales o conceptuales. La intensidad de esta experiencia es debida al arduo trabajo y al esfuerzo que han puesto cada uno de los integrantes del equipo para que A.K.A no sea una obra de teatro más, sino esa obra de la que los espectadores y los medios hablen, y les induzca a reflexionar acerca de los conflictos que se les plantearán.

El espectador debe ir más allá, no quedarse en la superficie; debe introducirse en el entramado social que la obra representa, en las cloacas de la humanidad, en el poder que el miedo y el odio tienen sobre nuestras acciones, pero, sobre todo, en la constante llamada que, en jóvenes como Carlos –jóvenes que sólo quieren ser ellos mismos– pide ayuda sin saberlo, encontrando su lugar tras darse de bruces con la cruel realidad.

Todos y todas aquellas que deseen disfrutar de A. K. A. podrán hacerlo en el Teatro Quique San Francisco de jueves a domingo, hasta el 1 de Octubre.

El teatro nos acerca a la realidad social que muchos de nosotros o muchas de nosotras sabemos que existe, sin verla con nuestros propios ojos; el teatro refleja la vida más miserable o la más envidiable. En A. K. A. descubriremos que, aunque todos persigamos los mismos objetivos en la vida, los mismos sueños, no todos partimos de las mismas condiciones. Las injusticias, al igual que los errores más humanos, siempre están presentes en nuestras vidas.

Dirección: Montse Rodríguez Clusella

Reparto: Lluís Febrer

Dramaturgia: Daniel J. Meyer

Ayudante de dirección: Daniel J. Meyer

Escenografía: Equipo A.K.A

Iluminación: Equipo A.K.A

Sonido: Daniel J. Meyer

Vestuario: Descartable

Coreografía: Guille Vidal-Ribas

Fotografía: Ona Vilar

Fotografía de Ona Vilar

 

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